Desacuerdo con todo: El asco de la rutina.

lunes, 23 de enero de 2012

El asco de la rutina.

Despiértate, son las siete en punto. Vístete, rápido, que se te va el bus. Tómate un café, que estás atontao'. No te olvides del maletín, que es más importante que tu vida.
Corre hacia la estación de buses. Corre, literalmente. Ya sudando a primera hora de la mañana, mirando con unos nervios de caballo cómo se te está escapando el bus que te hará llegar tarde al trabajo.
Lo pierdes. Espera quince minutos más a que pase otro autobús.
En vez de quince minutos, tarda veinte, y te cagas en todo.
La ciudad está abarrotada de puto tráfico, y tu te pones histérico viendo como el maldito conductor se detiene delante de cada paso de cebra, para dejar pasar a una anciana que va a buscar el pan a las ocho de la mañana. (???)
Tienes prisa, pero por lo visto los demás no. Gilipollas sentados en bancos charlando de todo y de nada, viejas y viejos andando por la calle de aquí para allá sin nada que hacer, y sobretodo el jodido conductor, que conduce con una parsimónia que da gusto.


Cuando consigues llegar, ya son dos horas tarde. Tu jefe te mete la bronca, y te dice que le dan igual tus excusas. "Si lo vuelves a hacer, te despido." ; bueno ya, cómo las últimas catorce veces, tío.


Te pasas cuatro horas currando, y los muy generosos te dan una hora y media para comer. Qué es lo que ocurre? Ocurre, que tu has terminado de comer en un cuarto de hora, y no te da tiempo de volver a casa, porque está en dónde Colón se cansó de explorar, así que te toca sentarte en una silla, y esperarte una puta hora a que empiece de nuevo tu turno de trabajo. 


Empiezas otra vez, y te metes cuatro horas más de trabajo. Son las ocho de la tarde, y estás literalmente asqueado del día de hoy.
Tu jefe te dice, que, antes de irte, te lleves dos-cientos informes para casa, para que los revises, y que te desea unas buenas noches. Menudo pedazo de hijo de puta, si.
Vuelves a la parada del bus. Vuelve a tardar el doble de lo normal en pasar, y llegas a tu casa a las diez de la noche.


Llegas a casa, cagándote otra vez en todo. Ni de comer tienes ganas. Te metes en la cama, y piensas que mañana será otro día...


Si, otro dia de mierda.

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