Desacuerdo con todo: Crónicas descoyuntantes : Historia de un imbécil redomado. (Capítulo 1)

martes, 15 de octubre de 2013

Crónicas descoyuntantes : Historia de un imbécil redomado. (Capítulo 1)





Capítulo Nº1 - Dispepsia de vivencias.



En días como hoy, no sabría decir que opción es más apropiada, si el suicidio o una fiesta de cumpleaños. Tener que convivir con una persona detestable, puede hacerse una de las tareas más jodidamente inaguantables de la existencia de una persona. Y si esa persona es tu mujer, ya no hace falta decir nada más.
Yo soy ese gilipollas que dejó a una harpía para casarse con una culebra, y eso lo mejor que puede traer es una gonorrea estomacal, por lo menos. Los días se repiten, y no hay forma alguna de parar éste proceso automático, que rodea de un asco intenso y vulgar cada segundo.

Ésto es un día cualquiera, en una vida cualquiera, de una persona cualquiera. Puede ser la tuya, o la del vecino. Depende de las variables que se hayan ido cruzando en nuestro destino - Sí, eso que no existe -, nuestro día a día se desarrollará de un modo u otro. El siguiente es uno de los posibles :


ALFREDO : Ya estoy en casa. Sírveme la cena rápido, que quiero irme a la cama de una puta vez.

HERMENEGILDA : ¿Tan pronto y ya dando órdenes? Te podrías haber quedado a dormir en la oficina. Patán, garbancero.

ALFREDO : No habría sido mala idea. Pero de haberme quedado allí, no me habrían entrado éstas repentinas ganas de repoblar todos los bosques posibles de mi flora intestinal. Gracias, cariño.

HERMENEGILDA : Está claro que no se puede convertir la mierda en oro, y que la cabra tira al monte. Y como tú eres un cabrón, tu evolución a peor es más que propicia.

ALFREDO : Es curioso que hablando tan bien hayas terminado limpiando mierda ajena. ¿Cuántas letrinas han sido hoy? ¿Hoy también ha comparecido en el baño el diarreico crónico?

HERMENEGILDA : La cena está en la mesa.



Alfredo y Hermenegilda son padres de un pedazo de mierda lleno de tatuajes, satánico y adicto a la COPE. Él en sí es una aberración de la naturaleza, ya que su ser se conforma de un montón de paradojas incoherentes, las cuales se cree que le hacen interesante a la par que inusual, y sólo le convierten en un estúpido abismal insoportable. Su idea principal, era considerarse adepto a todas las tendencias e ideologías más extremistas, sin saber que muchas de ellas eran estúpidamente contrarias, haciendo de él un imbécil elevado a tres octavos.


ABEL : Mamá! Mamá!

HERMENEGILDA : Dime hijo, dime.

ABEL : Voy a drogarme al parque con mis amigos. Llegaré tarde.

HERMENEGILDA : Está bien hijo, ¿Te hago un sandwich para que te lleves?

ABEL : ¿Pero es que no me has oído, estúpida? He dicho que voy a drogarme! A DROGARME!

HERMENEGILDA : Sí hijo, te he oído bien. Si justo ésta tarde he cambiado la pila del Sonotonic 3000, que no atinaba ni una en el bingo!

ABEL : Me voy de ésta puta casa de locos, aquí nadie me entiende. Lenin y Mussolini me hubiesen comprendido a la perfección. Que os den, boniatos.

HERMENEGILDA : Está bien, cariño. Pásalo en grande. Recuerda que mañana cuando te despiertes y abras los ojos, tu vista se habrá teñido en sangre, y no será precisamente de la heroína que vas a meterte. Recuerdos a tus amiguitos, y dale si puedes una puñalada al cabrón de Hernán, por pervertirte de éste modo.




Y ésto, es una situación de mierda cualquiera, en la vida de cualquier imbécil, o de cualquier familia humilde y trabajadora, en sus plenas facultades mentales. Yo debo cambiarla, al precio que sea.





















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