Desacuerdo con todo: Lujos y minusvalía intelectual.

miércoles, 22 de enero de 2014

Lujos y minusvalía intelectual.

¡Saludos, mis queridos bastardos!

Día de despotricamiento oficial. Vengo a hacer apología del cagamiento, como de costumbre.

Pues sí, en verdad es un día como otro cualquiera. Mientras comemos en la cocina, ponemos el telediario de TVE, y en el noticiario aparecen los temas de actualidad casi idénticos de todos los días. Veinte o treinta muertos en un ataque suicida en Siria, un par de violaciones en la India y un perro con capacidades motoras humanas que sabe andar de pie e incluso bailar, en España. -Nosotros como siempre, priorizando-

Normalmente, en la aproximadamente media hora que dura el telediario, ya hemos terminado de comer, pero hoy por circunstancias que no vienen al caso -me ha entrado una cagalera importante-, hemos tardado más.

Pues resulta que exactamente después del telediario, comienza el exquisito y útil programa "corazón corazón". Yo creo que sólo que el nombre del programa ya da como para vomitar higadillos una o dos semanas, pero eso es lo que crees hasta que visionas esa bazofia televisiva durante un par de minutos, no más.

En el rato que gastas en llevar el plato sucio a la pila y  en coger un yoghurt de la nevera, ese pequeño énfasis entre la comida y el postre, ya has oído hablar de dos baronesas, el hijo de un conde, la mujer del jardinero de la Reina Sofía, de Belén Esteban, y de otro que no recuerdo pero que es rico del cagar.

Es decir, que ese programa básicamente consta de inútiles, parásitos, vividores, vagos, lirones, chupópteros y otros seres vivos del orden de los dípteros, compartiendo hermandad con los culícidos más insignificantes de la esfera terrestre.

Hijos de nobles, parejas de famosos, famosos, modelos, futbolistas y verduleras televisivas. Vamos, una retahíla de insectos que parece no terminar nunca, y es que no sólo son personajes tan activos y productivos como una marmota de euroasia, sino que en ese programa nos quieren hacer creer que TIENEN ALGO QUE CONTAR.

He ahí el quid de la cuestión : "Algo que contar".


Supongo que hay muchas personas las cuales tienen algo que contar, y sin duda siempre es algo interesante. Dependiendo de nuestros gustos o influencias, para uno puede ser interesante escuchar el discurso de una persona u otra, siempre teniendo un mínimo criterio.

Pero que una persona que lo único que ha hecho en su vida es nacer, gastarse el dinero de su madre la baronesa, la cual tampoco hizo nada en su reputísima y totalmente prescindible existencia, casarse con otro rico igual de inútil, y tener tres o cuatro hijos, que ésta persona TENGA algo que CONTAR, me parece una insufrible y enorme falta de respeto a cualquier signo de ética o intelecto humano.


"Si, estoy muy contenta. Sí, hace unos meses nació mi cuarto hijo. Sí sí, muy felices. Ahora he abierto una galería de arte en la que expongo mis obras. Por ser la primera vez que pinto un cuadro no ha ido mal, he vendido cuatrocientas piezas. Venga, gracias."


Y ya está, y esa es la noticia. Televisión Española ha mandado un reportero donde Colón perdió el papel de fumar, para entrevistar a la mujer de un barón que nos ha contado ESO.


En el siglo XXI, exactamente año 2014 después de la muerte de nuestro querido Cristo Hijo de Diosito, era de la tecnología y el progreso, del capitalismo y la crisis mundial, una era en la que el mundo sigue asolado por el hambre, la pobreza, los desastres naturales y los huesos de oliva en los suelos de los bares, todavía hay alguien que se interesa por ESA INFORMACIÓN.

Lo más vergonzoso no creo que sea la propia existencia de toda ésta morralla social, a la que los propios medios dan importancia. Lo más vergonzoso es que incluso con ésto sirva la teoría de causa-efecto.

Éstos programas, existen indudablemente porqué hay cientos de miles de personas que los ven, TODOS LOS DÍAS. Existen muchedumbres de personas que sintonizan esos programas para ver a toda ésta gentuza contando cosas que no le importan a nadie, cosas que NO DEBERÍAN importar a nadie.

Años atrás, el humorista y presentador El Gran Wyoming, hizo una reflexión bastante conectada al tema que estoy tratando hoy. Decía lo siguiente :

"¿Por qué venden tanto las revistas de papel cuché? Sobretodo, éstas tan absurdas como el "¡Hola", en las que sale 'Los marqueses de Liechenstein nos enseñan hoy su mansión'. Se compran miles al día, y la gente se pone a leerlas, con fruición. Debe de ser porqué es la referencia real de las personas."


Vamos, que las personas que compran esas revistas son imbéciles y superficiales, y la única meta o sueño que tienen, es algo tan pobre e insignificante como una jodida y ostentosa mansión, con siete baños y catorce habitaciones.

¿Para qué coño queréis catorce habitaciones? ¿Por si da lugar una salmonelosis general el día de nochebuena?



En fin. Pobres niños ricos, y pobres imbéciles que les envidian.



































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