Desacuerdo con todo: Las gilipolleces no hay que comprenderlas.

jueves, 24 de abril de 2014

Las gilipolleces no hay que comprenderlas.

Estoy de acuerdo en que hay que respetar los gustos ajenos en la medida de lo posible, pero hay extremos a los que me niego a llegar.


He llegado a entender que hasta la música pachanguera tiene su gracia dependiendo del entorno en el que te veas envuelto. Con el tiempo, está claro que vamos cambiando, y empezamos a ver desde otro punto de vista las cosas que antes nos repugnaban al primer vistazo y que no queríamos ni oír mencionar.


Como todo el mundo tengo amigos, y no todos mis amigos comparten mis mismos gustos, como es de entender. Como toda persona, he ido a discotecas y a bares musicales, y tengo que decir que el 80% de las veces me aburro como una ostra gallega pegada a una roca, junto a un molusco menor. ¿Por qué? Pues por el simple hecho de que no es mi ambiente. Sin embargo, sin ánimo de ser un coñazo de tío, acabo accediendo a ir a esos sitios, que la mayoría no me parecen más nada que un aburrimiento extremo, con montones y montones de gente que no conoces por todos lados, moviendo el culo al son de una música pegajosa que en dos meses habrá caído en el olvido más frío y cruel.


No obstante, sigo yendo. Básicamente me he vuelto tolerante, y entiendo que a mis amigos sí les guste ir a esos sitios, así que me jorobo y voy, así de sencillo.


Pero una cosa es ir, y la otra es seguirle la corriente a todo el mundo. Yo me considero en la expresión más modesta posible, músico. La palabra "músico" puede sonar muy seria, pero sólo comprende a esa serie de personas que están relacionadas estrechamente con la música, o con el oficio de instrumentistas. Llevo desde que era un verdadero enano tocando la guitarra, horas y horas cada día en mi casa, hasta que he conseguido dar clases a los demás de las cosas que he ido aprendiendo los casi 10 años que llevo en ésto.


Es decir ; que la música que ponen en esos sitios me parece una real y abominable BASURA interestelar. Comprendo que a los demás les guste, pero a mí no me produce nada de nada. Simplemente una enorme indiferencia seguida de un aburrimiento apabullante.


Y ahí entra lo que más me da rabia de toda la puñetera noche, la frasecita de los huevos : "Venga hombre, baila!".


Si no he dicho mil veces que NO ME GUSTA BAILAR no lo he dicho ninguna. No me gusta bailar, no me gusta mover el culo, no me gusta aprenderme cinco estúpidos pasos de baile para repetirlos toda la noche, me da exactamente igual que sea lo socialmente correcto y/o aceptado.



Y decirle una y otra vez a una persona que haga algo, cuando sabes que no le gusta y que le estás presionando, es una soberana GILIPOLLEZ. Lo único que consigues es tocarle las pelotas a mano alzada, y que la próxima vez te mande a freír huevos a la tasca de enfrente cuando le digas de salir.



"Venga, que me pido un cubata y te enseño a bailar"



NO QUIERO QUE ME ENSEÑES A BAILAR, NO ME GUSTA, COJONES. Yo no obligo a nadie a que toque un instrumento musical, ni a que escuche lo mismo que yo escucho, así que DEJADME EN PAZ, PESAOS'.


Que todos vosotros seáis una copia unos de otros me parece de reputísima madre, pero si soy un puto aburrido y un coñazo de tío por no querer bailar y hacer el jodido ridículo, pues lo soy. Anda que yo, preocupao' estoy.


A mí me gusta la música, desgraciaos, a vosotros os gustan las tonterías.








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