Desacuerdo con todo: Un pedacito de cielo.

jueves, 10 de abril de 2014

Un pedacito de cielo.

Inevitablemente, durante nuestra relativamente corta existencia en éste mundo, muchísimas personas pasan por nuestras vidas, de un modo u otro. Es algo natural y necesario para desarollarnos como personas completamente. Algunas marcan, otras simplemente se convierten en vivencias y experiencias útiles para mejorar nuestro día a día como personas de bien. Muy pocas permanecen para siempre, y esas pocas, son las que solemos compartir la mayor parte de nuestra vida, juntos.


Muchas clases de personas se convierten en un simple y efímero recuerdo para nosotros. Amigos, colegas, medias naranjas, gente con malas intenciones, personas que nos enseñan algo bueno o en su defecto, algo malo, etc. La lista es interminable.


Existe una complicidad única entre dos personas que se conocen desde que eran pequeños. También existe esa complicidad con alguien que conocemos desde hace tanto que ni somos capaces de recordarlo. Algunos amigos arraigan profundamente en nuestro interior, y se convierten incluso en algo más que amigos, más bien en hermanos de distinta madre, o de otra raza.



Pero sin lugar a dudas, las personas más importantes de éste mundo, o almenos así debería ser, son los padres, los tíos, los abuelos. La família en general.


Yo no he tenido la suerte de tener una gran família. La verdad, es que nunca he considerado la família como algo indispensable, porqué en la mía han habido más desavenencias que otra cosa, y pocas veces he sentido que yo fuera algo realmente importante para muchos de ellos.

Sin ánimo de ser injusto en ningún aspecto, es de menester matizar. En mi família nunca ha sido costumbre quedar cada fin de semana para comer todos juntitos ambas partes de la misma, y contarnos entre bromas y fervor popular qué tal nos ha ido la semana, y lo bien o mal que estamos. Siempre nos hemos visto más bien poco, y muchas veces por obligación, entre refunfuños y quejas.


Tengo y he tenido los mejores abuelos que he podido desear. Recordaré por siempre como yo y mi primo hacíamos todo tipo de trastadas y gamberradas en la casa del campo, y jamás de los jamases mi abuela fue capaz de echarme la bronca, o darme un tortazo como muchas otras hacen.


Mi abuelo, que en paz descanse, era un hombre extraordinario. Sé que suena estereotipado siendo su nieto, y que probablemente la mayor parte de los nietos piensen de sus abuelos que son grandes personas, pero en mi caso así lo siento. Desde bien pequeño, me trató de la mejor manera que pudo tratarme, y recuerdo cientos y cientos de escenas junto a él, en cantidad de sitios y épocas distintas.


Nunca dudaba ni un momento en gastarse el dinero que llevaba encima para darme un capricho. Esa deseada revista de coches que miraba con fruición desde la vitrina del escaparate del quiosco del pueblo, esa bolsa de dulces que compraba expresamente para mí cada sábado, esa ilusión con la que él esperaba la noche de reyes para ver mis ojos repletos de felicidad al abrir los regalos que él había comprado.


Podría pasarme toda una noche recordando divertidas anécdotas y situaciones curiosas que viví junto a él desde bien pequeño. Creo que se merece toda la divinidad y tranquilidad posible que pueda proporcionarle el más allá, y estoy seguro de que así es.


De mi abuela, puedo decir casi lo mismo, pero sumándole todo el cariño y amor posibles. La cantidad de horas y horas que se pasaba haciendo cosas que posiblemente le apetecían menos que sentarse en una butaca a descansar sólo que para estar conmigo y hacerme feliz, jamás podrían pagarse con dinero. Por alguna extraña razón, creo que mientras escribo ésto ella es consciente de que lo estoy haciendo, básicamente porqué estoy recordándola de una manera feliz y buena, y ella se lo merece.


Mis tíos por parte de madre son estupendos. Son unos padrinos con mayúsculas. Con ellos, siento que cualquier cosa puede ocurrir, que ellos van a estar allí. Mi tío es una de las mejores personas que he podido encontrar a lo largo de mi vida, y por una multitud de razones, al igual que mi tía, bellísimas personas. Su hijo, el único que considero como un verdadero primo, ha sido y es el cariño y aprecio por mí en su máxima expresión, y de manera recíproca.


Y por último y más importante, mis padres. También suena común decir que tienes los mejores padres del mundo, pero me da igual. El enorme apoyo y sacrificio en todo lo que han hecho y hacen por mí es astronómico, enorme, incalculable. Como todos los hijos, les he dado disgustos, y lo han sabido encauzar y encaminar de la manera más propicia para procurarme a mí el bien necesario.



La verdad es que no puedo ni por un momento agradecer o expresar con palabras todo lo que debería, pero me resulta imposible. La única manera que se me ocurre, es ser una persona de bien hasta el fín de mis días, ser honrado, trabajador y tolerante como ellos han sido conmigo.




Y no espero con ansia llegar a ese merecido oasis, a ese cielo idealizado donde todo es placer y tranquilidad, porqué yo ya tengo mi pedacito particular de cielo. Mi propio y particular cielo, donde encuentro el apoyo y el amor de todos los que me quieren.














Dedicado a mi querido abuelo Julio.
















2 comentarios:

  1. Em sento orgullós de tu. De com penses. De com ets. De com et comportes i de com ho expresses. Ets insultantment jove i no obstant, la teva claredat em deixa sorprès. Sens dubte, els teus pares tenen molt a veure, però més enllà d'això, la teva sensibilitat envers el que t'envolta és envejable.

    T'estimo

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    1. Moltes gràcies, tiet. Ho vaig escriure arrencant el més profund de mi.

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