Desacuerdo con todo: Fuerza, voluntad, persistencia.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Fuerza, voluntad, persistencia.

Ésta entrada es para aquellos que decaen, para aquellos que se sienten ahogados por las circunstancias, para aquellos que se ven a sí mismos en un profundo pozo sin salida.

Para aquellos que han sido tretados por la vida, o traicionados. Para aquellos que han perdido las esperanzas, para aquellos que han perdido la voluntad, para aquellos que sienten una impotencia de nivel estratosférico, y no saben qué hacer.



De todo se sale, todo se supera. Con el tiempo cicatrizan todas las heridas. Siempre hay buitres que esperan vuestra caída, pero ellos caerán por su peso a su debido momento. Todos tenemos una fuerza inmensa dentro de nosotros que nos hace enormemente poderosos, aunque no seamos conscientes de ello.


Sacad vuestra rabia de dentro, convertidla en poderío. Convertid el odio y el rencor en una gran voluntad, en un halo de sabiduría y fuerza que os proteja. Aunque el tiempo no borre todo, lo cura. Haced que los demás tengan motivos para maldeciros, para envidiar la fuerza que habéis sacado de lo más profundo.


No os sintáis abatidos después de un trance. Renovaros, aprended de ello. Enfadaos con el mundo, sacad el potencial que lleváis todos dentro. Podéis entristecer por momentos, pero volved a subir. Sin duda lo haréis.


Dadle vueltas a las cosas hasta enloquecer, eso es necesario para digerir las malas experiencias. Luego, enfrentaos a la verdad. No huyáis. No retraséis la curación de las heridas.


Cuando la herida esté curada, obligadla a supurar. Obligadla a sentir desprecio, pena y vergüenza por las personas que os han herido. Puede parecer contraproducente, pero no lo es. En el momento que veáis que las torres más altas caen como las gemelas, os sentiréis superiores, y el desprecio desaparecerá para siempre.


Mirad al miedo de frente, cogedlo por donde más le duela. Por lo que más queráis, no os rindáis jamás. Caer y subir, caer y subir. Y así sucesivamente, siempre con más fuerza.


Nunca será fuerte aquel que no sufríó, así como jamás encontrará la felicidad aquel que no tuvo que enfrentarse a nada.


Nadie nos enseña a vivir, así que aprendamos nosotros mismos. Enfrentémonos a los retos que la vida nos impone, y salgamos adelante.



Yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos. Todos saldremos adelante, pase lo que pase.














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