Desacuerdo con todo: ¿Sabemos realmente lo que buscamos?

viernes, 26 de diciembre de 2014

¿Sabemos realmente lo que buscamos?

Posiblemente una de las preguntas más comunes y recurrentes de la historia. ¿Sabemos las personas lo que queremos?

Yo creo que no. Lo que queremos lo queremos por diversos motivos y/o inclinaciones dependiendo de la etapa en la que estamos sumergidos.

Llega un momento en nuestra vida en el que deseamos tener una pareja estable. Pero cuando llevamos un tiempo con una pareja estable, nos aburrimos. La rutina mata, y más si se es joven.

Pasamos a otra etapa, más "loca". No queremos ni oír hablar de parejas, y queremos ir en plan Charlie Sheen de flor en flor dejando de lado los sentimientos. No obstante, es muy posible que llevemos un tiempo viéndonos con una persona sólo para disfrutar, y acabemos tomándole cariño y nos acogote el hecho de pensar que se está viendo con otra persona (cuando nosotros mismos hemos dejado claro que no queremos absolutamente nada serio).

Después de esa etapa, sentimos que todo han sido experiencias vacías y efímeras, y nos volvemos a plantear tener una pareja para compartir y bla bla bla...


Esas etapas pueden durar desde horas hasta años. Ahora quiero satisfacer mis necesidades fisiológicas (follar, vamos), pero puede que después de ello quiera que me abracen y me besen. ¿Es eso racional? No, no es racional, pero realmente lo necesitamos.


Es una absurdez supina. Nos hemos montado un lío catastrófico con los cánones sociales y lo que está bien y lo que está mal, lo cual hace que nos pasemos media vida hechos un verdadero lío. Mi conclusión es que la mayoría de nuestros deseos no son más que impulsos, y que en cualquier momento nos puede apetecer algo que hace una semana condenábamos hasta reventar.


Necesitamos la compañía de los demás. Hay quien se emperra en decir que no necesita a nadie para vivir, que está acostumbrado/a a estar sólo/a. Lo malo, es que muchas de esas personas acaban desarrollando antipatía permanente y algunas neuras y/o neurosis involuntarias.





Nos movemos por impulsos, todos, ellas y nosotros. No es que sea culpa de nadie, es que estamos demasiado locos.

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