Desacuerdo con todo: ¿Casualidad? ¿Alineación de satélites? ¿Se me cruzan gatos negros?

jueves, 29 de enero de 2015

¿Casualidad? ¿Alineación de satélites? ¿Se me cruzan gatos negros?

Hay una cosa que me lleva pasando de toda la vida de Dios y francamente, me toca la moral y las pelotas de una manera descomunal.

Dormir. Ah, ese perfecto período de letargo controlado en el que descansamos el cuerpo y la mente, dejando al subconsciente campar a sus anchas. ¿Quién no necesita descansar de vez en cuando? ¿Quién no ha aprovechado 20 minutos libres para echarse una cabezadita?

Me imagino que todos lo hemos hecho, en unas circunstancias o en otras. Pero pasemos a lo que me molesta de la cuestión.

Admito antes que nada que no soy fan de madrugar, ni del fresquito de las mañanas, ni de salir al exterior cuando las calles no están ni puestas aún. Dicho ésto, tampoco creo ser una especie de marmota con capacidades motoras humanas, que se pasa la mitad del día roncando a pecho abierto.

Lo de hoy no ha sido más que un día más entre muchos, y aunque no os importe una reputísima mierda lo que os voy a contar, lo explicaré igual. Básicamente porqué en mi espacio escribo lo que me sale del escroto.


Pues bien, como cualquiera puede hacer hoy me he levantado a las 8, he desayunado como los campeones y me he ido al gimnasio. Después del gimnasio, he vuelto a casa a toda prisa para dar una clase de guitarra de un par de horitas para ganarme unas perras. Total, que a cosa de las 12 del mediodía me ha venido el bajón típico, y he pensado -"Bueno, podría echarme una siestecilla antes de comer, ya que luego a la tarde tengo que volver a trabajar".


Como siempre, ha sido IMPOSIBLE. A veces creo que en mi família hay una especie de radar en todos los miembros de ésta, que les ayuda a saber cuándo y dónde estoy durmiendo, para venir a tocarme las narices EN CUANTO ANTES.

En cuanto me acuesto en alguna parte de la casa fuera de horas, les falta tiempo para venir, abrir la puerta, Y YA ESTÁ. Es decir, muchas veces no vienen a nada. Sólo se plantan enfrente de donde estoy durmiendo, abren la puerta LO MÁXIMO QUE SE PUEDE ABRIR, y se van.


Es decir, que sin razón aparente se dedican a abrirme la puerta, me despiertan, y se piran. Muchas veces la apertura de la puerta viene acompañada de una indignación absurda por verme durmiendo, y exclaman "¿¡Pero qué haces durmiendo a éstas horas?!".


La lógica es la siguiente : Tú puedes pillar un día y decir que te vas a dormir a las 8 de la tarde porqué estás cansado, y nadie te dice ni pío. Pero ah, no se te ocurra echarte una cabezadita aprovechando un rato libre, porqué te conviertes en un SINVERGÜENZA de cabeza a pies.


No sé, colegas. Yo veo la puerta de un cuarto cerrada (y si no es mi cuarto, con más razón) y no se me ocurre abrirla de par en par para ver QUÉ hay dentro. Pues habrá alguien haciendo algo, y sea lo que sea no es de mi incumbencia.


Es de las típicas cosas que no entenderé en mi reputísima vida. Curiosamente, vienen a preguntar las cosas más absurdas y tontas que uno se pueda imaginar justamente cuando estoy INTENTANDO dormir.


Abren la puerta. Se encuentran todo oscuro y cerrado a cal y canto, y en vez de darse la vuelta e irse, me preguntan "¿Está aquí mi cargador del móvil?"



PERO QUÉ DEMONIOS TIENE QUE HACER AQUÍ EL CARGADOR DEL MÓVIL, SI NO HAS ENTRADO EN DÍAS.












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