Desacuerdo con todo: Evolución e involución ; La vida y sus prismas.

miércoles, 14 de enero de 2015

Evolución e involución ; La vida y sus prismas.

Desde pequeño, siempre he oído decir que cuando te haces mayor las cosas ocurren con mayor rapidez. Que contra más envejeces más rápido pasa el tiempo, y más se relativiza la vida en general.

Hacerse mayor puede significar hacerse viejo, o no. También puede significar que tienes una percepción más amplia de lo que te rodea, y eso provoca que todo se te pase volando, literalmente.

Realmente está empezando a pasarme. Cuando era más pequeño, me resultaba imposible olvidar como fue mi último cumpleaños, o las últimas navidades en familia. Supongo que ciertas cosas estaban envueltas en un halo especial que las convertía en algo único e irrepetible, lo cual hacía que permanecieran en mi retina durante un tiempo más longevo.

Ahora soy incapaz de acordarme de lo que hice en mi cumpleaños de hace dos años. Emborracharme, supongo. Pero no sería capaz de describir de manera acurada ni el lugar, ni las personas que estaban conmigo, ni lo bien o mal que lo pasé.

Me pasa exactamente igual con las navidades o con las festividades en general. Detesto bastante ser incapaz de recordar algunos momentos que tuvieron lugar hace relativamente poco.

¿Qué explicación puede haber para ésto? ¿Alzheimer prematuro? ¿Las drogas duras empiezan a mostrar sus efectos secundarios?


No creo que sea nada de eso. Tampoco creo que la vejez sea la causante de que todo pase rápido o lento. Creo que todo, se rige por la ilusión.


Sí, la ilusión. Eso que sentíamos de pequeños cuando cumplir años significaba poder ser un poco más independiente, poder hacer cosas nuevas, entrar a discotecas o comprar tabaco sin que la estanquera te mire de reojo. Cuando la magia y la ilusión se pierde, todas las fechas que significaban algo se convierten en un día como otro cualquiera, y eso conlleva que sea imposible acordarse de cómo fue de bien o de mal.

Almenos para mí ha sido así. Desde que cumplí los 18 años, el día de mi nacimiento ya no me suscita nada relacionado con la ilusión o la magia, simplemente es otro año. 

Que sí, que sigo siendo joven y por mucho tiempo aún, el "quid" de la cuestión es que a partir de los 18 todo es cuesta arriba. Empieza una nueva época, pero de obligaciones y responsabilidades. A esas edades ya ni hablemos de ilusión por la navidad, y el año nuevo se convierte en una borrachera más, ya que tenemos los huevos pelados de emborracharnos cada fin de semana y volver a las 7 de la mañana a casa.


Total, que poco a poco todo lo especial se acaba convirtiendo en algo normal y corriente. La ilusión es la única cosa que hace que algo sea especial. Tú puedes ir a casarte a Las Vegas, pero si te apetece un culo casarte con una mujer para estar 20 años aguantándola, la ilusión se va a tomar por el culo, y ya volvemos a estar en el punto inicial.


La conclusión de toda ésta parrafada, es que al mismo tiempo que nos hacemos mayores nos vamos haciendo más "sabios" y vividos (a no ser que os paséis el día enchufándoos farlopa por las fosas nasales), y todo se relativiza de tal manera que damos prioridad a ganar un sueldo, a los bienes materiales, a salir a evadirnos, etc. Al perder la ilusión, no nos damos cuenta y un fin de año ha empalmado con otro, ya que los años se convierten en copias unos de otros.


Y eso es principalmente culpa nuestra, ya que no tenemos mesura. Las cosas en pequeña cantidad y dosificadas tienen mucho encanto, pero ese encanto se pierde cuando lo hacemos todo a gran escala. Por ejemplo, a los 16 me pasaba los meses contando cuánto faltaba para fin de año, ya que pegarse un fiestón hasta las 7 de la mañana no era una costumbre ni mucho menos. Años después, como ya he dicho anteriormente, hemos salido tantas, tantas y tantas veces hasta horas intempestivas que el año nuevo supone una fiesta más, una noche más de excesos y alcohol por doquier que no se diferenciaría en nada a cualquier sábado si no fuese porqué nos dan cotillón en la entrada del local.


Y ahora viene la pregunta del millón : Crecer nos hace mejorar como personas y nos permite bañarnos con la experiencia, ¿pero realmente evolucionamos? En algunos aspectos realmente se trata de una involución, ya que perdemos muchas pequeñas grandes cosas por el camino.



Y éstas son las típicas preguntas sin respuesta, que inquietan a pequeños y mayores desde los anales de la historia hasta nuestros tiempos.




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